lunes, junio 30, 2008

Palabras mágicas

"A veces es difícil separar el recuerdo que tenías de ellos de niño, al adulto actual con el que estás hablando, más si entre el último encuentro y el actual median 13 años, y darse cuenta de que son personas completamente diferentes."

Eso es lo que pensaba esta noche cuando compraba mi ración de leche de soya para la semana

"Muérete bitch"

Eso le dije a alguien en mis pensamientos, cuando caminaba justo frente a un hotelucho en Aramberri con los seres más increíbles en el lobby: un vaquero gordo, un anciano a punto de quebrarse por la edad.

"Ingas..."

Fue lo que pensé el otro día en que una amiga mía se sordeó de la pena porque no me cumplió una cita a la que por cierto no quería realmente que fuera. ¿Cuánto tiempo se va a seguir sordeando por una estupidez por la cual ni siquiera me enojé?

"Cueeera..."

Fue mi pensamiento cuando una mujer que solía andar detrás de mis huesos, se sordeó hace un par de días mientras yo iba comiéndome un sándwich en pan multigrano

"Fucking amazing!"

Fue cuando vi la sangre brotar de la ceja de Ballack esta tarde

"No puedo creerlo"

Fue cuando me dí cuenta de que aún existe la Taquería La Malinche, sobre Aramberri, un lugar al que mi padre nos llevaba a comer tostadas estilo Siberia hace muchos años, ahora en decadencia y sin clientela, aún con los mismos colores.

"¿Me dan sus números telefónicos?"

Fue lo que pensé cuando esta tarde / noche entraron dos prostitutas de la vieja guardia a cenar a la Taquería Juárez. Le dije a H. que mirara de inmediato qué habían ordenado. Me intriga saber qué comen las putas antes de irse a trabajar al turno dominical.

"There's nothing left but....Faith"

Es la línea que recordé de una canción de The Cure cuando pasé frente a la Iglesia de La Purísima esta tarde. Ahí hice mi conformación y primera comunión.


viernes, junio 27, 2008

Horror Head

Hola queridos lectores,

Escribo para avisarles que Herr Boigen está fuera de línea hasta al menos la tercera semana de julio. Por favor, no me inviten a salir; no tengo tiempo, no tengo tiempo para tomar ningún café, ni para ir al cine, ni ponerme pedo, ni salir a comer o cenar. Para nada. Tampoco tengo cabeza para pensar en absolutamente nada que no sea mi investigación; si no quieren hablar de cosas aburridas, sáquenme la vuelta en el MSN.

Creo que por ahora no puedo hablar de otra cosa. Dudo poder responder algo coherente, una perrada, una mamada, un comentario sarcástico. I just CAN'T. Not now, please. I love you, and I will miss you. Neta, lo digo en serio: los estimo, los extraño. Este blog quizás se actualice de repente con notas pequeñas, algún detalle interesante. Estoy pensando en algunos posts chidos para cuando mi vida regrese a mis propias manos. Ahora, por lo pronto, mi alma está en posesión de un antiguo viajero europeo que se perdió en México durante una década atroz: y sin iPod ni celular ni Google a la mano :O

Hasta muy pronto

h. B.

sábado, junio 21, 2008

Cuando alguien no coge

Es sumamente fácil identificar a alguien que no coge, no ha cogido y no cogerá. La educación cristiana puede tener dos caras: monjas oprimidas o seres pervertidos que necesitan de varios orgasmos diarios. Este mundo lleno gente reprimida (señoras hornies que inundan los clubes deportivos en horarios matutinos, directivos de instituciones de prestigio que lo quieren todo YA en el vapor, etc.), no está exento de quienes necesitan unas cosquillitas de vez en cuando para cambiarles un poquito la jeta y la malavibra. A continuación una serie de tips para identificarl@s, a las cuales pueden añadir sus propios tips:

SINTOMATOLOGÍA

- Están obsesionados con la sexualidad de otros
-Tienen una homofobia que disfrazan de una falsa gay-friendshipness que en el fondo es envidia
- No conocen cómo es la ropa interior del sexo con el que supuestamente se acuestan
- Se enamoran de seres imposibles como actores, futbolistas, escritores, políticos, McBenny XVI
- Están bien imbéciles para socializar
- Aparentan ser seres dulces e inofensivos
- Pero tienen pedos severos (perro que no ladra, no coge)
- El mundo no los merece: todo está feo y mal, todos están bien pendejos.
- Quieren que te cojas a sus roommies porque no son capaces de hacerlo por sí mismos.
- Un día dicen que son hetero
- Otro que no, aunque cuando estaban en el punto anterior se enfadaban si creías lo contrario
- Otro día dicen que son bisexuales porque se enamoraron de Oprah Winfrey o Heath Ledger
- La verdad es que no han probado nada
- Ni siquiera una muñecota de infancia de esas con el pelo todo ceboso
- Piensan que el Papa Juan Pablo II era un cuero
- Su estándar de guap@ equivale a su estándar de ropa chida: de la verga

DIAGNÓSTICO
Probablemente no han cogido jamás

TRATAMIENTO
Uhmmm......


Bondadosamente para todos los ciudadanos de Königsberg,
h. B.

martes, junio 10, 2008

Miss-information

Directo desde el MSN:

Gloria and her accelerated metabolism says:
¿si te conté que Criseida una vez me llevó con una bruja que dijo que tú me amabas?

h. B. nostalgia for ice says:
....

h. B. nostalgia for ice says:
cero que esa bruja estaba mintiendo



viernes, junio 06, 2008

¿Dobles vidas?

Hace muy poco fui cuestionado por una amiga por la existencia de dos cuentas de Facebook nomás para mí. Argumentó que era síntoma de que yo llevo una doble vida en esta "horrible ciudad de doble moral", que es, además, "opresora de las minorías". En pocas palabras, me dijo que yo llevaba una doble vida. Me sonreí. Cómo la gente puede interpretar cosas tan catastróficas de hechos tan simples: la primer cuenta de facebook que abrí fue con Herr Boigen. Más adelante, abrí una bajo mi nombre real por un motivo que nada tiene que ver con esconderme, como la susodicha me recrimina: muchísima gente no me conoce por mi nickname y una de mis mejores amigas, que vive en Múnich, tenía hipersecreta su cuenta de facebook y por alguna razón que ahora no recuerdo exactamente y algo revoltosa, para poderla tener en mi "real facebook", tuve que abrir una cuenta con mi nombre real para luego de ahí yo añadirla a la cuenta que sí uso.

Ambas cuentas tienen no solo una, sino muchas fotos, y uso más la de Herr Boigen porque es un nickname que he usado desde 1994 en el mundo virtual y me encanta. Muchos de mis amigos me conocen por ese nombre, e incluso, así me llaman, desde entonces. Por otro lado, supongo que el comentario de mi amiga iba porque en una cuenta detallo una cosa de mi personalidad y en la otra no; al respecto, tengo que decir lo siguiente: Facebook es una aplicación re-metiche y hay detalles de mi vida personal que no detallo por el simple hecho de que no se me da la rechingada gana: no estoy obligado a hacer proselitismo de ninguna especie, ni propaganda, si no se me antoja, simplemente porque no tengo 19 años ni necesito reafirmar mi identidad y levantar banderas aquí y allá ni desgarrarme las ropas por nada. Procuré aceptarme tal cual soy desde muchísimos años como para no andar haciendo ridículos. Mi vida privada es eso: algo propio. No tengo miedo de los comentarios ajenos, de hecho, no le tengo miedo a absolutamente nada ni a nadie. Las opiniones ajenas destructivas sobre mi persona me valen un reverendo cacahuate. A mi edad, no tengo espacio para complejos de ninguna especie; he sido atacado y confrontado, no una, sino varias veces, por motivos diversos y nunca he cabeceado en mandar a la chingada a la gente. Por otra parte, a mis espaldas mucha gente habla mucho de mí, incluso mis amigos y hasta las personas que comparten mi propia intimidad; pero la verdad eso no me molesta ni me ha molestado, porque yo también he hablado mierdas de medio mundo, como cualquier otra persona lo puede hacer; es parte de nuestra naturaleza liosa, y lo acepto. Además, todo es relativo, las perspectivas siempre son incompletas y siempre tenemos derecho a contradecirnos a nosotros mismos y a cambiar de opinión.

Tampoco he necesitado ni creo necesitar exiliarme en ninguna parte para lograr ser esa entidad romántica que se llama "ser uno mismo". Hacerlo, claro, es un deseo muy legítimo y válido y palpitante cuando se es muy adolescente, pero en una edad adulta donde se supone que has logrado ciertas victorias personales y profesionales creo que tenemos la obligación de superar los complejos de inferioridad y paranoia.

Si no lo has hecho después de los 25, I am afraid to tell that you're spoiled. Las buenas noticias es que siempre hay tiempo para hacerlo ;)

Besitos,
h. B.

domingo, junio 01, 2008

Cultural shocks! Canadian vs. Mexican

Si hay un tema que siempre me ha intrigado, es el de los choques culturales, en parte por mi afición a aprender lenguas, literaturas y culturas extranjeras y mi pasión por viajar. De dónde me salió el interés, no tengo ni la menor puta idea, porque no tengo ningún pasado romántico reciente como algunos pinches colegas míos mamones que se regodean en sus abuelos españoles exiliados de la República, sus abuelitas italianas, sus bisabuelos nazis, etc. A lo más que llego, es a mis antepasados de dudosa reputación que llegan al Nuevo Reyno de León y a la Provincia de Tejas en los siglos XVIII y XIX cuya composición racial o cultural solo puedo adivinar por la apariencia física de mi prole, algunas aficiones / supersticiones religiosas y no más.

En fin, ayer por la tarde, salimos con una vieja amiga de Canadá que lleva viviendo 11 meses en Monterrey y que próximamente regresará a Vancouver, donde hace ya varios años yo pasé una temporada en su casa como estudiante de intercambio. Como ya le está pegando la nostalgia y está fastidiada de sus roomies y su espantoso lugar de trabajo, parece ser que cada vez detesta más México, empezando por el calor, e incluso parece no querer ya más, inconscientemente, tener una conversación larga en español. Ayer que caminábamos por la plaza de La Purísima y luego que fuimos a Santa Lucía, se estaba asfixiando por la temperatura (a lo cual no ayudaba en nada su sobrepeso) y no paraba de quejarse de la humedad y el Sol. Bueno, H. y yo, lógicamente, adaptados por los años de vivir aquí y la genética, pensábamos que era una tarde exquisita.

Tampoco estaba muy cómoda porque, como es de raza negra, según ella la gente no dejaba de quedársele viendo en algunos lugares. La verdad yo no noté nada, pero a sabiendas del tipo de gente que se anda paseando por los sitios mencionados, no me extrañaría que en uno u otro caso así fuera. Además, digamos que no estamos en ciertas regiones de Oaxaca, Veracruz, Tabasco o las profundidades de Coahuila como para estar acostumbrados a ver personas de raza negra. Digo, en esta ciudad viven chinos, coreanos, gringos, franceses, alemanes e italianos, pero ¿negros? casi no hay. A pesar de sus 10 meses aquí, que se suman a una anterior estancia de 6 meses en Xalapa, y sus estudios en antropología y latin american studies, los racial remarks de los mexicanos siguen pareciéndole horrorosos: en la misma caminata, la más pequeña de una familia que andaba paseando, se desató corriendo como idiota a lo que el padre gritó "¡ven para acá, Negra!". Mi amiga, indignada, exclama: "¡Le dijo negra!". Y pensé en las miles de veces que sin intención de ofensa alguna sino de camaradería, cariño o simples ganas de divertirse jodiendo al otro, la gente en México nos decimos negro, chino, prieto, carapálida, ricitos de oro, rarotonga, gordo, flaca, cabrón, etc. Si bien somos un país racial y clasistamente divididos, a gran profundidad, parece que dichas divisiones realmente nunca nos han acomplejado lo suficiente como para andar por aquí y por allá con quejitas pendejas. O al menos, mis compañeros de origen chino o italiano de la secundaria jamás fueron a llorar un rincón ante insultos como chino chino japonés come caca y no me des y/o cara de pizza, giovannini da merda, etc. Al contrario, respondían con algo peor y/o se agarraban a putazos con el respectivo y a la hora siguiente todos a seguir la vida como si nada sin demandas ni Human Rights Act de por medio.

Casi 500 años de interacción interétnica nos dejaron así, y para estos pobres estudiantes de los países desarrollados, pasar del lejanísimo espacio teórico de sus aulas universitarias de Latin American Studies o los Departments of Spanish and Portuguese a la realidad latinoamericana de carne, hueso y ropa pegada al cuerpo por el sudor, es una experiencia traumática tras la cual prefieren en muchos casos regresar a sus ciudades universitarias en Norteamérica a continuar contemplando el lado sur del Hemisferio "de lejecitos".

Es muy evidente, además, que no radican en ciudades como Chicago, New York, Los Ángeles, Houston, entre otros lugares, donde la interacción racial y sus respectivas tensiones y resentimientos me ha tocado vivir en carne propia.

De las miradas curiosas, el acento pasó al hecho de que el canal de Santa Lucía no tiene barreras para "proteger a la gente". Parafraseo: "there are children here they can run into the water and drown, this would be forbidden in Canada...". Sí, bueno, claro, los países anglosajones obsesionados con el miedo y el hiper-orden (aunque solo sea una facha), tienen que dejarle muy en claro a todos los ciudadanos qué deben y qué no deben hacer y pretender que cuidan hasta la variable más ridícula para que su "integridad" no se vea afectada y el ciudadano no los demande. Claro, Canadá y Estados Unidos, porque en U.K. yo no vi semejante obsesión por que el Estado se ocupe hasta de obligar a los vendedores de limón a decir que el exceso puede provocarte gastritis.

En México, para bien o para mal, esas cosas se supone que la gente las debe asumir por lo que se llama sentido común. A eso, añadamos además que la protección que ofrece al Estado mexicano no es precisamente acogedora y los ciudadanos estamos acostumbrados a rascarnos con nuestras propias uñas y a saber que no necesitamos de los políticos para, por ejemplo, que una colonia se organice y tenga vigilancia local o arreglar el parquecito público.

Qué salvaje es México fuera de sus pirámides y tropicales playas, qué agreste cuando se dan cuenta que, tras el libro de "Culture of the Americas", se encuentra un país donde brotan los contrastes más agudos: liberales y conservadores, protestantes y católicos, ricos y pobres, mestizos, criollos e indígenas, norte y sur, Oaxaca y Nuevo León, Tijuana y San Cristóbal, México City y Casas Grandes, desierto y selva, costa y montaña, camión público Mercedes Benz y coche último modelo BMW.

En términos de secundaria y haciendo generalizaciones muy injustas, diría que estos canadienses que vienen a México son unos pinches maricas hipersensibles. Defnitivamente se necesitan muchos huevos para sobrevivir a un país como este donde la noción de lo que es políticamente correcto es tan vaga como el significado de chingar y donde tienes que abrirte paso con garras y dientes. (Aquí, nadie va a considerarte, y si eres de una minoría o te sientes discriminado por lo que sea, a nadie le va a importar: si no puedes defenderte tú solo, difícilmente alguien más lo hará. Y así es como muchos que sueñan con vivir en un país lejano donde les permitan hacer sus experimentos genéticos raros sin ser molestados, terminan desvaneciéndose.)

En términos antropológicos, diría que estos primermundistas son totalmente ineptos para la adaptación, cosa que muy rara vez he visto en los europeos que vienen por acá: en cosa de meses, he visto a franceses y alemanes convertirse en mexicanos honorarios que hacen unas ridiculeces bastante divertidas.

Claro, mucho depende, claro está, de cómo le vaya a uno en la fiesta: es obvio que si llegas a una ciudad como Monterrey, donde la gente es muy individualista y segregadora, a trabajar a un lugar con ñoras y chavas que les encantan los cueros niñitos mis babies ohh, a vivir con una vieja pendeja que habla con la pared y un calor de la verga, la experiencia no será ni para más que para salir corriendo a la vieja matriz de la patria.

Por otro lado, para mí, Canadá, que me parece un país bonito, limpio y lleno de magníficos bosques y cuerpos de agua, no me deja de parecer una república aburrida, ñoña y excesivamente sonriente. Lo peor de todo es que, detrás de esa sonrisa tolerante que acepta al migrante de cualquier pinche hoyo fonki, no he dejado de tener cierto escepticismo. Después de todo, caminar por los alrededores del barrio chino de Vancouver, donde los homeless, los alcohólicos, los beggars y los drogadictos son todos first nations people (así llaman con un maquillado respeto a los naciones indígenas) y donde en la cafetería de la escuela por un lado están los de origen europeo y por otro los de origen asiático, me deja muy en claro que su proyecto de nación no es nada más ni nada menos que una herramienta política más para un territorio con una de las más bajas tasas de natalidad y una de las extensiones más vastas sobre el planeta que, muy pronto, serán perfectamente (?) habitables.

miércoles, mayo 28, 2008

Estado de negación / indiferencia

Estos días en el periódico ha salido un especial sobre cómo sacrifican a las reses en el Estado de Nuevo León. No me atrevo a verlo. Y no lo quiero hacer. No lo haré. Fingiré que no me importa.

Eso por cierto me hizo pensar en una serie de cosas que antes me importaban y que ahora dejaron de importarme, radicalmente. Enlisto:

1. Mostrarme amable con quien no quiero
2. Los talleres literarios

Por cierto, ¿nunca han conocido en su vida a ese tipo de personas que nunca paran de sonreír, a tal grado que parece que tienen un problema? ¿Que se les atoró un músculo o los metieron a un campo de adoctrinamiento y les cuesta parir una piedra en el riñón decir NO o VETE A LA VERGA, frases que, en todo caso, no existen en su vocabulario?

Si conoces a alguien así, ¿qué haces? Yo tuve cerca de mí muchos años a alguien así y no pude hacer otra cosa mas que ponerle un apodo terrible el cual se lo dije en su cara una vez. Pensé que eso cambiaría su gesto....

Pero no :O

bye

h. B.