martes, enero 19, 2010

Is the end close?

OMFG la nieve se derritió, el termómetro alcanzó hoy los siete grados, la luz empieza a durar hasta las 5:40 de la tarde. Un día de estos voy a salir a la calle en shorts y camiseta, antes de lo que me imagine. Espero que de ahora en delante el invierno vaya poco a poco en retroceso, de verdad.

Eso me pareció indicar el sábado que iba en el tren a Düsseldorf. Venían un grupo de viejillos disfrazados de carnaval, bebiendo como degenerados y gritando y contando chistes renanos. Me cagaba de la risa solo de verlos.

El Carnaval se acerca. Falta menos de un mes. Pero ja, este año me lo voy a saltar y me voy a la Berlinale.

Sí, lo hice a propósito ^^

jueves, enero 14, 2010

Racismo

No quiero ser injusto con Alemania, porque dentro de lo general me ha tratado bien. Desde hace una semana me han llegado ya un par de correos de odio racial. Ya he tenido varias experiencias racistas o anti-extranjeras en esta Alemania de la vida real, que no es de las películas de Win Wenders o los cuadros de Caspar David Friedrich. En esta Alemania de carne hueso, con nieve que se hace lodo en las calles, trámites burocráticos sin fin, gente que anda de mal humor todo el día y precios altísimos por buena comida, hay gente que no está de acuerdo en que vivamos extranjeros aquí, o gente que sin ser necesariamente xenofóbica, por el hecho de venir de un país menos desarrollado ya te considera inmediatamente inferior. No quiero ser injusto, repito. Creo que a la mayoría de los alemanes les da exactamente lo mismo y honestamente un racista de verdad no se ve todos los días. Pero no puedo negar, por desgracia, que los racistas, los xenófobos, los eurocentristas pedantes, existen y son una realidad.

Porque son tan cagantes los que te preguntan "¿y te piensas quedar aquí?", como si les diera miedo tener entre sus filas a otro pinche migrante, como el o los pendejos que desde hace un par de semanas me mandan mails diciéndome "mexicano de mierda", "vete a tu país".

Me decepciona un poco, pero también me hace pensar en el chingomil de veces en que la gente en México discrimina porque alguien es pobre o porque parece súper indio. Pienso en mi abuela medio racista. No es chido ser minoría sobre todo cuando sabes que hay gente que te ve mal.

Definitivamente no puedo ver el mundo igual después de esta experiencia.

Anyways, siempre quise tener fans skinheads con tatuajes xD

Pero bueno, relajémos los ánimos y los dejo aquí con una foto de la última fiesta de cumpleaños en la que amenizaró la Tigresa del Oriente!!!

viernes, enero 08, 2010

Normalidad

¿A qué le teme la gente cuando se apega a un término tan plástico como la "normalidad"?, ¿qué etiqueta indeleble, qué seguridad buscan, qué curvaturas estadísticas les provocan tanto temor, les encienden la lengua, les nublan la cabeza, los sacan de sí como si estuvieran poseídos?

Póngase a pensar lo que serían cada uno de ustedes si hubieran hecho lo "normal".

martes, enero 05, 2010

Enero

Ahh qué pinche cruda el mes de enero, el más terrible de todos los meses del año. Es frío, es gris, es oscuro, está lleno de nieve, el termómetro siempre está abajo de cero, pero no hay luces, ni mercado navideño, ni glühwein, ni comida rica, ni regalos. No es como en otras latitudes del mundo, en que es un mes con más o menos buen clima, pero a veces con Sol, lo que te hace sentir con un nuevo ánimo de inicio de año, al menos, eso me pasaba en Monterrey.

Pero hoy caminando por la calle, en el barrio más hipster de esta ciudad, me entró un humor magnífico, porque de repente me dí cuenta que este era el INICIO DE UNA DÉCADA, y la idea me pareció divertidísima, como si me hubieran dado un coche nuevo o un cuaderno en blanco nuevo para apuntar y dibujar groserías y peladeces. Eran las 5 de la NOCHE, y entré a un anticuario, una de las cosas más maravillosas que pueda tener este país (tiendas de libros de viejo en abundancia), y me compré tres libros por solo 5 euros. Tomé un chocolate caliente, cené muy rico. Supe que en Uppsala (Suecia) la oscuridad es mucho peor. Así que bueno, de los males, el menor. Las vacaciones son bonitas, pero ya necesito volver a mi rutina. Para este año nuevo, tengo cinco propósitos. Ninguno tiene qué ver con ponerse a dieta, uno sí con buscar reconciliarse con amistades muertas o heridas.

¿Enero tiene algún significado mitológico? I dunno.

sábado, enero 02, 2010

Rostock



Tras la Navidad tomamos el tren hacia el Norte. Estuvimos en Lübeck un día y una noche, una ciudad antigua y muy bella, famosa por su mazapán (quién no conoce los dulces de Niederegger en este país!) y por haber sido el lugar de origen de la vieja casta de los Mann. Pero después fuimos hasta la ciudad de Rostock, en la costa del Mar Báltico, estado de Mecklemburgo-Pomerania Anterior, y estar ahí me impresionó de manera tal que no necesito la legitimidad de un nombramiento de la Unesco o la aprobación de una guía de turismo. A pesar de los 20 años que ya han pasado de la reunificación, esta vieja ciudad de Rostock no pierde su deliciosa esencia báltica y oriental. Rostock es gris, es pobre y delgada, pero es histórica, es sencilla, es bella en su insignificancia en el plano de las grandes, pedantes y ricas capitales del occidente de Alemania.

Hubo una época en que Rostock era una de las joyas de la Liga Hanseática, ciudad de antigua vocación marítima y nórdica, de frialdad protestante.



Sus iglesias son maquetas del pasado, de arquitectura sencilla, testimonio infalible de la Reforma, pero así son hermosas y dueñas de una espiritualidad más honda que cualquier ostentoso templo barroco. En el interior de la Petrikirche, me sorprendió la soledad de unos muros blancos, el silencio de unos óleos con viejas familias burguesas, e imágenes de Cristo y los reformadores. Más aún me soprendieron las réplicas colgantes de antiguas embarcaciones.



De caminata por el puerto, me sentí tranquilo con esa vista plateada y fría del paisaje nevado, las aguas gélidas del Warnow, las copas de los árboles decoradas por el hielo. Es el absoluto opuesto al calor, al caos y el ruido mediterráneos.

El pequeño centro histórico es la mezcla de globalización y capitalismo con las huellas de su pasado remoto y reciente. Aquí las tiendas típicas de una ciudad alemana, el H&M y el C&A, las droguerías Rossmann, el Runner's Corner, el Nordsee, el McDonald's. Allá las edificaciones cuadradas y sin vida que son testimonio del comunismo, y la timidez de los antiguos edificios tardío-medievales y renacentistas diseñados con todo el peso de la Hansa.




Hacia las márgenes, frente a la plaza del Ayuntamiento, un lugar planísimo y solitario, absolutamente austero, está la joya de la ciudad: la Marienkirche, la catedral, donde varios letreros ruegan al visitante dejar donativos para restaurar sus rarísimos tesoros medievales, entre ellos, mantos bordados, pinturas con motivos sacros y alegorías olvidadas y vitrales con pasajes bíblicos e imágenes de una tradición icónica ya desaparecida. Entre esos tesoros, se encuentra uno que me impactó muchísimo, y se trata de un reloj astronómico que indica la hora, el mes, el año y el signo zodiacal en curso. Construido en el siglo XIII, es una delicia de la tecnología antigua que aún sigue funcionando con su maquinaria original: cuál fue mi sorpresa al escuchar, en el silencio del templo, el monumental tic-tac que marcaba el paso de los segundos. Me agobia la idea de que es el mismo tic-tac que ha sonado durante todos estos siglos, más viejo que nunca. Me pregunto si hace 700 años su creador se imaginaría que su máquina cruzaría los calendarios y el milenio, y que un sujeto como yo, venido de un continente y una raza que en aquella época ni siquiera existían para Europa, llegaría a admirar su creación.

Este reloj astronómico es una declaración de amor al tiempo, pero también un desafío a su ambiciosa marcha y a la impaciencia de los hombres y el progreso.





Avanzó el día, la temperatura bajó a grados que no quise ni comprobar; mi cuerpo sabía que estaba en condiciones extremas y el frío reclamaba mis pies y oídos. Sin embargo, tomamos un tren de cercanías hacia Warnemünde, la desembocadora del Warnow hacia el Báltico. Al llegar, nos apresuramos a caminar hacia la playa en la oscuridad de las 5 de la tarde: ahí estaba el enorme faro, y tras las dunas de arena, un oscuro, inasible y silencioso mar. Un mar que no se escucha a más de diez metros de distancia, porque el Báltico es como un vaso cerrado cuyas olas apenas y acarician la tierra. Nunca pensé que el mar pudiera ser silencio.

Rostock, hasta dónde habrán llegado tus viejas naves, ¿más allá de Oslo y Estocolmo, de Tallin y San Petersburgo, de Danzig y Hamburgo? ¿Habrán decorado el agua del mar tu bandera azul, roja y blanco, hasta Asia y África, hasta América?, ¿dónde habrán dispersado tus marineros las rústicas palabras de su platt?







lunes, diciembre 28, 2009

El matrimonio

No quiero explicar lo que pienso sobre el matrimonio gay. Creo que es más que obvio que estoy a favor. Además hay muchísima más gente que ha escrito y argumentado al respecto y dejo a ellos la palabra. Lo que quiero cuestionarme, muy rápidamente, es ¿en qué momento le dieron a la palabra "matrimonio" ese sacratísimo e intocable halo, que cualquier alteración sobre las formas legales e institucionales que se han creado alrededor de ello provoca revuelos, líos, linchamientos y rasgamiento de vestiduras?, ¿en qué momento ciertos grupos se tomaron el derecho de usar el concepto "matrimonio" para azuzar odio y temor entre la gente? ¿quién y por qué?

Así como en otra época la gente se oponía al "divorcio" porque ponía en riesgo la familia y el matrimonio (y ya vimos que a pesar del divorcio esto no ha sido así, matrimonios y familias en el sentido tradicional siguen existiendo), así ahora algunas personas se oponen al matrimonio entre dos personas del mismo sexo cuando, desde el punto de vista jurídico, es la unión de dos personas para formar una familia (en la cuestión del mismo sexo el punto de vista reproductivo desaparece, pero igual existen parejas heterosexuales que no pueden o no quieren tener hijos).

¿Y qué es una familia?, ¿acaso nada más aquellas formadas por hombre + mujer + hijos tienen derecho a ser reconocidas como tal?

- Mi vecino de toda la vida es huérfano de padre desde muy pequeño. No conoció a su papá. Se crió entre su abuela y su madre. Es un adulto como cualquier otro, felizmente casado con una mujer.
- Mi abuela se quedó viuda a los 45 años. Dos de mis tíos, que eran muy pequeños, crecieron sin un padre; mi tío el mayor pasó a ser su "padre" postizo.
- Un querido ex-alumno mío metió la pata y lo casaron a huevo con su chica. La última vez que lo ví estaba envejecido, triste, frustrado, porque quería a su hijo pero se había dado cuenta de que su esposa no era su mujer ideal y que no la amaba.
- Mis bisabuelos vivieron en la difícil época de la Revolución Mexicana. Como a ambos la Iglesia le daba igual, nunca hicieron por casarse por la Iglesia porque, aparte de que no eran creyentes, no había muchos sacerdotes disponibles en aquella época. Tuvieron hijos, incluso antes de poderse casar ante un juez. Nunca consumaron su matrimonio religioso.
- Un matrimonio joven que es muy cercano a mí no ha podido hasta la fecha tener hijos por cuestiones biológicas. No sé si algún día podrán realmente tenerlos. Pero mientras si sí o si no, ¿no tienen derecho a ser llamados matrimonio y/o familia?
- Mis vecinos de toda la vida, Don E. y Doña S., ambos arriba de 60 años, jamás tuvieron hijos. Se rodean de amigos, vecinos y sobrinos. Yo no veo que sean personas anormales o amargadas.
- Doña L. nunca se casó y vivió toda la vida con su madre, hasta que ésta murió y más adelante ella también.
- A mi tía L. le detectaron unos quistes muy cabrones en los ovarios a los 33 años. Una vez extraídos, los médicos le dieron un ultimátum para poder tener hijos porque iban a tener que extirparle la matriz y los ovarios definitivamente, más adelante. En circunstancias que desconozco en su totalidad, ella decidió que quería tener un hijo, aunque no tenía si quiera una pareja estable varón, aunque sí un empleo fijo. Y ese hijo es mi primo J., ahora un chavito adolescente que va a la prepa y sueña con su futuro. Me acuerdo cuando al inicio muchos de la familia no lo querían aceptar, pero el buen carácter del niño les ganó el corazón y venció sus prejuicios pendejos.

Personalmente creo que la ley tiene la necesidad de reconocer y proteger a los ciudadanos sea cual sea la forma de agrupación que han escogido o se les haya dado para pasar el resto de sus vidas.

Y me parece que si las religiones bendicen ejércitos, armas, políticos no precisamente honestos, y demás cosas, podrían tener al menos un poco de congruencia con sus principios y en vez de fomentar el odio, deberían fomentar el entendimiento.


h. B.


jueves, diciembre 24, 2009

Feliz Navidad o por qué es mejor estar lejos

Wow, ya tan rápido pasó el dos mil nueve y en menos de lo que canta un gallo ya llegamos al 24 de diciembre. Las tiendas y los centros comerciales abarrotados de locos que hacen compras a última hora; los supermercados, de raza que se amontona de último minuto para surtirse de víveres, etc. El cielo está gris, hay un poco de nieve todavía sobre las aceras. Nuevamente paso Navidad muy lejos de mi casa familiar y de mi familia. Algunos pensarán que quizás estoy triste, que pobre de mí, condenado a pasarla en esta fría, congelada y gris nación en esta época tan importante. Pero la verdad es que no. La verdad es que me siento muy feliz. Extraño, sí, la comida mexicana de Navidad, pero ¿qué más da? Ya habrá otros años, otras épocas. Este es el momento que la vida me designó para navegar por el mundo.

Por otra parte, estoy seguro se identificarán mucho con lo que voy a decir a continuación:

La "familia". Ese término monstruoso tan manipulado por la ridícula Iglesia católica, esa palabra mística que muchos han vaciado de significado gracias a convenciones y compromisos tontos. Pero qué tal lidiamos con dicho término cuando llegan las decenas de parientes que lo único que tienen en común es el mapa genético o lazos políticos, y no pueden más que agarrarse a discutir, pelearse, mentarse la madre, recordarse viejos rencores y renovar viejos votos de odio. Y así vemos a hijos contra padres, hermanos contra hermanos, suegros contra cuñados, tío contra tía, primo contra prima, la familia entera contra un individuo. La neta es que, salvo de la infancia, yo apenas y tengo recuerdos cálidos de Navidades junto a mi familia. Será que desde que esa pubertad incómoda nos despierta a esta cosa marrana que es la realidad, nos damos cuenta de que siempre hay....

- Envidias y rencores. Porque siempre hay alguien al que le va mejor que al resto, que se casó con la vieja más buena, que tiene los hijos más simpáticos, el que fue aceptado a estudiar en tal o cual universidad, el que se salió del rancho y regresó con casa, trabajo e hijos; la muy bien casada que tiene un marido rico y prestigioso, etc. Y también porque junto a estos siempre están los que son alcohólicos o divorciados, corridos de la casa de la esposa en plena Navidad, los que vienen a la casa familiar a culpar al mundo de su fracaso sentimental, económico, laboral, que le exigen a la hermana rica un préstamo como si fuera su obligación, los que vienen 8 siglos después a reclamarle a la abuela lo "mala madre" que fue, la que no perdona que la otra tenga hijos adoptados, etc.

Hace no muchas Navidades llegué a casa de una de mis tías paternas con una camisa nueva, muy bonita, que me gusta mucho; uno de esos tíos incómodos que uno no ha visto en siglos (y del cual solo escuchas historias macabras), me dice (antes siquiera de saludarme), "qué bonita camisa, ¿es nueva?, ¿ya estás trabajando, verdad?". Su tono de voz, debo decir, era todo menos amistoso. Ya se imaginarán como me sentí.

- Lazos obligados. Lo chungo es tener cruzado entre los ojos esa obligación de ver a una familia que ni siquiera conoces (refiriéndome aquí a los lazos extendidos). Hace no mucho me encontré a un tío de mi papá en una reunión familiar, en México; una de sus hijas le dice "es A., el hijo de C.". Mi "tío" hizo un gesto que estaba entre un "ah!" indiferente y un "bah" agresivo. Claro, de aquí es donde se agarran mis padres para decir "es obligación tuya visitarlos y que te conozcan". Ah chinga, chinga, ¿por qué? Qué hueva. ¿Para qué forzar relaciones que NO EXISTEN? Es como con los amigos: o hay química o no. No se forza nada.

- Chismes. Uy, nunca falta que cuando llega X pariente, unos se van a otro cuarto a murmurar sabrá Dios qué y luego bajan con cara de cagados o con sonrisas hipócritas. Los comentarios a espaldas de los que han elegido vivir de manera diferente, las tías que jamás perdonaron que el tío se casara con "esa gata" y cada Navidad la siguen destrozando y destrozando con comentarios y cagada y media. Pobre de esa tía calificada de "gata", que su única falla es no ser lo que la abuela soñaba para el tío. Joder. Qué chinga.


CONCLUSIÓN(ES)

1. ¿Tengo yo una familia demasiado venenosa?
2. ¿Por qué si la gente no se soporta entre sí, se obliga a sí misma a verse una vez al año?, ¿acaso no es sadomasoquismo?
3. ¿Por qué no sabemos escuchar? Como dice la Tesorito, "ay hijo, déjate tocar el corazón por el Niñito Dios, papito". Así que en vez de ponerse a rezar el Rosario o ir a la Misa de Gallo, mejor deberían sentarse a arreglar sus diferencias, a firmar un tratado de paz o de plano decirse "chinga tu madre, no vuelvas a mi casa jamás" y ya. Lo que sea.
4. Estoy contento de estar lejos de la zona de guerra.

Y FINALMENTE....

Querida familia,
Tengo más recuerdos felices con ustedes de aquellas veces en que espontáneamente nos hablamos para tomar una chela, o que nos encontramos casualmente y platicamos largas horas, que se nos ocurre organizar una carne asada, que nos vamos a un rincón a chismear y platicar hasta el fin de la noche, o de cuando llego a sus casas a media tarde, a sentarme en su comedor a tomar café y platicar de la vida. Ojalá siempre fuera así, y nunca esas horrendas navidades grises llenas de chismes, rencores, y peleas absurdas provocadas por defectos humanos tan antiguos como la especie misma. Y no me lavo las manos de dichos defectos.

Primos, tíos, hermanos, padres, cuñados, sobrinos, abuelos, en todos los grados posibles: los quiero mucho, donde quiera que estén.

FELIZ NAVIDAD.

h. B.

Berlín, 24.12.09