domingo, noviembre 08, 2009

Cleaning up

Internet es un gran aliado, pero también es peligroso e indiscreto. Por fortuna no soy una figura pública. Pero hace un par de días me pareció justo y necesario hacer una limpia de mi facebook. Saqué a la chingada a gente que apenas conocía; gente que no me cae mal, pero con la que conviví 5 minutos y no tengo nivel de intimidad alguna, y pienso, ¿por qué tienen que ver fotos de mi vida privada o saber lo que pienso o la forma en que interactúo con mis amigos? Me di cuenta también de que había amistades viejas, amistades que ya están muertas (digo, no las personas, sino el sentimiento de amistad) y de las que solo quedaba la memoria. Caí en la cuenta de que a esas caducas amistades les estaba exponiendo información de mi vida para que hicieran con ella lo que quisieran. Delete and block. Dudo que nos volvamos a ver en la vida. Si vuelve a suceder, será para decir un cordial hola. No entiendo a veces como uno cede tan fácilmente la amistad.

Creo que ser un poco más cuidadoso con la gente es un buen hábito que debería copiarle a los alemanes: aunque lograr hacerte su amigo tarda, sabes que la amistad durará (a menos que ese amigo se convierta en un reaccionario burgués conservador de derecha, claro, entonces todo se va a la chingada). Los mexicanos en cinco minutos damos hasta compadrazgos que luego terminan en puñaladas por la espalda. Pero yo no puedo ser como los alemanes, al menos no totalmente. Soy muy comunicativo.... los que me conocen, saben que en cuestión de minutos me acoplo a la gente. Necesité solamente 3 semanas de haber llegado a este país para hacer amigos que todavía tengo. Después de todo, creo, no soy tan malo sabiéndolos elegir. Y por el otro, aunque hay que saber ser hipócritas para sobrevivir en esta Tierra (con lo cual quiero decir que claro que he sido una víbora hipócrita), a veces no me puedo aguantar y si la gente me cae mal de verdad, no lo puedo ocultar ni un solo segundo.

En fin, en mi facebook la depuración quedó hecha. Por fortuna me dí cuenta de que solo tenía que borrar a un solo contacto :)





lunes, noviembre 02, 2009

Tras un viaje en carretera

Dejé Berlín a las 17:00 hrs. con una luna hermosa e inmensa manchando un cielo de -3 centígrados. Salí de la estación de Spandau (un rincón lindo e ignorado por casi por cualquier viajero que llega a Berlín) rumbo a Bonn en el coche de un desconocido llamado M. En estos viajes donde uno se ofrece de copiloto, conocidos como Mitfahrgelehenheit, se comparten los costos del trayecto con el chofer y casi siempre se conocen a personas interesantes. En esta ocasión, era el único viajero que venía con M. desde Berlín a Bonn. Platicamos muy chido, sobre los lugares más ricos para cenar en la capital, los migrantes rusos y el mote de Charlottengrad que su presencia le ha dado a Charlottenburg, los encantos de Köpenick, el slum urbano que es Neukölln, Dostoievski, los libros que se leen bajo los efectos de la fiebre, el veintiúnico rincón de tacos en la Danziger Str., etc, etc.

Pero en esta ocasión, lo más interesante de viajar de la capital a la antigua sede del gobierno (Regierungsitz, porque los berlineses no se atreven a llamarle a Bonn Hauptstadt, capital, o al menos ehemalige Haupstadt, antigua capital) fue un nuevo pasajero que se unió al viaje inesperadamente: nos detuvimos a cargar gasolina en algún punto cerca de Bielefeld, donde me compré un capuchino que estaba exageradamente endulzado y casi me hace vomitar. Un sujeto rogaba por raid hasta Colonia, y M. compadecido me preguntaba si me molestaría añadir otro al viaje. Terminó por subirse al coche un tal Steve cuyo acento no me decidía a decir si era de Australia o de Inglaterra. Y sí, resultó ser de Newcastle. Llevaba 5 semanas viajando por Europa, sin mucho presupuesto, quedándose en los sofás de gente que había contactado por internet gracias a coachsurfing.com. Dijo que le restaba todavía al menos un par de semanas de viaje en las que debía sobrevivir con 100 euros. Hablaba sobre llegar hasta Ámsterdam y buscar una conexión marítima hasta Newcastle, o bien, bajar hasta Calais en Francia y encontrar a alguien que lo subiera a su coche para cruzar en ferry hasta Londres. Comentó sobre haber comido únicamente currywurst en Berlín, y sobre heladas interminables en Austria y en Budapest, sobre gente con la que se entendía solamente a señas en Polonia.

El sujeto traía mucha energía, no paraba de hablar, mostraba orgulloso su guía Lonely Planet, pronunciaba la V casi como F, decía "mon" en vez de "man", usaba para todo el adverbio "quite". Traía una guitarra consigo, y dijo que tenía una banda. En Newcastle hizo estudios de música en la Universidad, pero los dejó y se dedicaba a tres cosas a la vez: a chambear en un call-center solo para ganar dinero, en un bar para divertirse y a tocar en una banda, la gran pasión de su vida, para la cual ahorraba todo el dinero que podía y así montar un estudio casero. y comprar instrumentos Proyectaba hacer un tour por Europa con su banda, habló sobre los otros miembros del grupo como su familia. No tengo ni idea de su edad, pero debía rondar entre los 24 y los 26 años.

Con sus anécdotas me quedé sorprendido de la generosidad de la gente, y sobre todo de la soltura que una persona adquiere una vez que se ha atrevido a romper con todo lo conocido y lanzarse, literalmente, a la aventura total. Reforzó esta idea cuando me dijo que había ahorrado 600 euros para el total del viaje y que por un error su anterior houselord le había cobrado un mes más de renta, mandando a la chingada parte de sus recursos.

Me mostró sus fotos, y luego le estuve explicando de las delicias culinarias alemanas (le insistí en que si tenía la oportunidad debía comerse un Weckmann). En fin, a pesar de que yo me moría del dolor de cabeza provocado por ese asqueroso capuchino, el sujeto nos contagió a M. y a mí de su emoción.

Finalmente lo dejamos en una estación de gasolina en los suburbios de Colonia, donde era más probable que encontrara raid hasta su destino final, en la frontera con Holanda.

Qué chingón, pensé, que haya gente que se arroje por la vida a hacer lo que le gusta sin aparentemente preocuparse demasiado por cosas como el prestigio social, ganar dinero a manos llenas, etc. Si algo he admirado siempre de los músicos, es ese arrojo que tienen, esa casi cero capacidad para la timidez.

Llegué a Bonn, por fin, y encontré una ciudad en silencio, cubierta por nubes y agobiada por una cabronsísima ventisca de película de terror, pero con muy cómodos 12 grados arriba de cero.

El tal Steve de Newcastle me hizo sentir muy contento, muy feliz. No, no me voy a largar mañana de viaje de raid, pero creo que al menos me hizo recordar lo chido que es hacer lo que te gusta.

Espero que llegue bien a casa.

martes, octubre 27, 2009

Oscuridad

Volvió la oscuridad, la noche que no termina nunca. Le da voz a los mudos, forma a lo abstracto. En la noche se abren las nubes, y la herida que las campanas dejan en el cielo vuelve a sangrar, los pasos en la calle suenan más largos, cuando oscurece, cada vez más pronto, cada vez más al ras de la hora, el instante último del lejano Sol.

En la oscuridad se pierde el color de la piel, la voz deja su espacio al silencio, la luz de los ojos a la ceguera. La noche llega, lo posee todo.

Bonn, 27.10.09

martes, octubre 13, 2009

Desayuno

Hay una serie de cosas deliciosas que me esperan para el desayuno de mañana:

- pan de grano entero
- nutella
- quark (que es como jocoque)
- müsli de grano entero con yogurt!

todo eso para escoger xD

viernes, octubre 09, 2009

Herta Müller, premio Nobel

No diré nada a favor ni nada en contra de esa señora porque simplemente ni siquiera sabía que existiera. Tiene antecedentes interesantes, y es que nació en Rumania de una familia de origen alemán. Hasta 1917, partes de Rumania le pertenecieron al Imperio austrohúngaro, y ahí nacieron muchos autores que ahora son considerados alemanes pero que en realidad eran gente, si bien muy cosmopolita, todo menos alemanes. La etiqueta viene por la lengua en la que escribieron. Me refiero a Paul Celan y Rose Ausländer (a personal favorite), de la región de Bukovina (hoy parte Rumania, parte Ucrania), Josep Roth, de Galizia (luego Polonia), a Franz Werfel, de Praga (hoy República Checa), entre muchos otros. Rumania tuvo o tiene (no lo sé) una larga tradición de comunidades de habla alemana, desde el siglo XVIII. De ahí, de Transylvania, es la familia de unos buenos amigos míos, los Weber, ahora radicados en Colonia. Al parecer Herta Müller es resultado de estas migraciones elásticas hacia Europa del Este y las profundidades de las estepas asiáticas; digo elásticas porque han sido migraciones que van y vienen, van y vienen. Ahora la mujer vive en Berlín, y es vecina de Günther Grass, en Friedenau. Habrá que leerla y ver si me cae bien. En Alemania, hay muchas almas expulsadas en la escena literaria. A veces me pregunto si esta tierra no inspira lo suficiente, de manera que se tienen que largar o venir de algún otro lado para producir. Sabrá Dios. Ya iré a la librería a buscar algo de esta señora, y les diré que opino.



lunes, octubre 05, 2009

Jardín Botánico


Hoy todo el día fue entrada gratuita al Jardín Botánico

domingo, octubre 04, 2009

Un sábado por la tarde

Hoy caminé por toda la ciudad. Hice muchas fotos. Sentí que tenía calor, así que me quité la chamarra. En la plaza de la catedral hacen en esta época un show de luces y agua. Por alguna razón me conmovía mucho ver a los niños a los hombros de sus padres asombrados con la música y los colores. Por un instante me cruzó por la mente tomar el tren para ir un rato a Köln, pero preferí quedarme en el centro, a ver las casas viejas por enésima vez, a ver las placas que mencionan nombres de familias que vivieron allí en la Edad Media, a ver los aparadores nocturnos en las tiendas, los pizarrones con el menú del día escrito a lápiz. Hacían 12 grados, pero yo no tenía frío. Y pensé.....

...que ya vienen las celebraciones de Sankt Martin, las épocas navideñas. El centro se llenará de luces curiosas, de puestos de comida típica, de los olores del vino caliente. Habrá una gran fogata frente al antiguo ayuntamiento, los niños desfilarán con sus faroles; de repente escucho a uno de ellos que le pregunta a su mamá si puede comer algo, porque me vio con un waffle en la mano, seducido por el color del chocolate.

Al escuchar la voz de ese niño, despertó en mí un sentimiento muy extraño, pero muy afable, lleno de calidez.

No sé qué hacer cuando siento las llamadas de mi reloj biológico.