Ahora ha pasado el Día de San Valentín sin pena ni gloria en un neblinoso, húmedo y frío Monterrey en el que le dí un chingazo a un bote de basura al dar reversa (fuck!) y casi mato a un policía porque me enojé con él (cuestiones de estacionamiento). Así que no hubo gran cosa qué festajar en San Valentín porque simplemente me parece una pendejada que sólo un perfil de personalidad demasiado extremadamente cutie puede disfrutar. En cambio yo, que soy un nihilista amargado y obsesionado con el sexo, ¿qué puede concluir más que "just fuck and forget"?
Bueno, andando en esas reflexiones me detuve a pensar en las amistades perdidas. No, no las amistades que uno rompe intencionalmente, sino aquellas que por X o Y circunstancias se las llevó la marea sin siquiera darnos cuenta y no saber si quiera por qué o hacia dónde; esa clase de amistades que fueron muy fuertes y cercanas en un momento, pero que por alguna misteriosa razón se acabaron simplemente porque... LA PERSONA DESAPARECIÓ TAMBIÉN! No, no hablo de muerte, no hablo de mudanzas. Algo, alguien, Dios, las ninfas, Satanás, hizo algo para que jamás te volvieras a encontrar con ellas.
Y pensé en tres personas específicamente, no en ese orden, pero sí
1) Mi amigo Raúl Ramos. Era mi mejor amigo en quinto y sexto de primaria, cuando estudiábamos con los maristas. Se reía todo el tiempo de lo que yo le decía. Le poníamos apodos a los maestros (bueno, el de los apodos era yo, él me hacía segunda). Nunca parábamos de reír. Nos colábamos a jugar al fondo del odiado campo de fútbol, entre unos álamos gigantescos que aún están en el colegio a aventar piedras, molestar a los perros y a platicar. Platicar y platicar e imaginar cosas. La maestra de la biblioteca se llamaba Hilda y parecía bruja... yo le decía bruhilda (aspirando la "h"), al profe de educación física lo reencarnaba como a un vampiro, a la de inglés la dibujábamos con nariz y cola de cerdo y las maestras decanas de la escuela, Meche y Panchita, les decíamos "Ruca y ruquina" porque nos parecían las más ancianas del universo, más ancianas que Marco Polo, Marco Antonio, Cleopatra y Herodoto juntos. Raúl y yo nos queríamos muchísimo (como amigos, no piensen mal). Él a veces venía a mi casa, los viernes, y hacíamos un desmadre tremendo, nos cagábamos de la risa de todo, particularmente porque él tenía en ese entonces una risa que no se detenía con absolutamente nada, y como era gordito y blanco y pecoso, la cara se le ponía rojisisísisisima conforme yo seguía diciendo pendejada y media de cualesquier personaje que se les antoje: Batman, Los Locos Adams, las edecanes putas de TvO, etc. Recuerdo como si fuera ayer aquella honda sensación de comodidad que me invadía los viernes por la tarde cuando jugábamos Sí, Monterrey era un sitio agradable, de un modo que quizás jamás volvamos a ver. Cuando entramos a secundaria, cada quien fue a una escuela distinta, yo seguí en el esquema catholic-private-classyguy-school y él se fue a una escuela pública. De todas formas, nos seguimos hablando por teléfono cada semana, cada viernes. El chisme duraba SIGLOS. Las conversaciones de niño poco a poco se transformaron en conversaciones sobre otros temas como las telenovelas (yo veía telenovelas, sí!), el rock en español, la curiosidad sexual, las preocupaciones sobre la profesión futura, la preparatoria que se veía muy lejana, la música de The Cure, el recién descubierto placer de la lectura (me acuerdo haberle leído un poema en voz alta de Neruda, que entonces me hechizó), etc. Así, sostuvimos una amistad telefónica y-todavía no había Internet en las casas- hasta 1996, escuchando como mutuamente nos convertíamos en chicos grandes. Entonces, un día, llamé al 83-47-06-77, su teléfono, y resulta que ya no vivía ahí. Pensé que me habría equivocado al marcar, lo volví a hacer, y nada. "Aquí no vive ningún Raúl". Me acuerdo de su hermanito Eugenio, un chamaco que ahora debe tener como 20 años, y su hermana cuyo nombre se me escapa, que ahora debe tener como 32 o algo así. Nunca más volví a saber de él. No sé qué pasaría con ese número de teléfono, quién se mudó ahí, a dónde se mudó él, ¿qué diablos sucedió?, ¿por qué nunca me volvió a buscar?, ¿qué pasó? Quisiera tener una respuesta para esas preguntas, y no sé si algún día las tendrán. Si vivo 80 años, todavía me quedan 54 para poderlas responder. No sé dónde andes, Raúl, pero no sabes lo mucho que te extraño.
2) Mi amigo David García. Teníamos personalidades muy opuestas. Igual, nos conocimos en sexto de primaria. Él era rockero, futbolero a morir (de hecho era del equipo de seleccionados de la primaria y de la secundaria). Igual con él me la pasaba burlándome de todos. Le encandilé a una amiga mía que le gustaba, se enamoró de ella, pero no pasó a más de unas conversaciones telefónicas traviesas y coquetas. Recuerdo, no sé por qué, haber tenido con él una conversación telefónica larguisisísima el día en que en New York hubo un atentado en el sótano del World Trade Center, diez años antes de que desaparecieran por completo. David estaba en mi salón, en sexto. Nos sentábamos mero atrás, él atrás de mí. Yo le pasaba las respuestas del examen. Dibujábamos cosas en nuestros cuadernos. En los recreos, él se iba a jugar soccer y yo lo extrañaba porque a mí me cagaba ese maldito deporte. No piensen mal, cabrones, era una cosa sana. Decíamos un chingo de maldiciones juntos y eso nos hacía sentir grandes y poderosos. Los viernes teníamos grupo apostólico, y ahí iban los chamacos de 11 años cruzano la avenida Hidalgo de inicios de los noventa para ir a comer al Burguer Boy y abusar del refill de refresco hasta que nos corrieran! El wey era sumamente caliente y fue el primero en introducirme a la pornografía cuando estábamos en la secudaria. Veranos de los mil novecientos noventa y algo con el olor de los calorones matizando cada una de aquellas escenas. Teníamos un interés común en la música y según nosotros teníamos un grupo donde él tocaba la guitarra y yo escribía las canciones, ajjaja. De hecho, tocamos algunas veces juntos en los villancicos de la escuela. Hablábamos mucho, muchísimo. En tercero de secundaria, cuando me alcanzó y me sobrepasó aquello, hubo algunos encuentros entre ambos tras de los cuales surgió un silencio más grande que todos los silencios del mundo juntos. De pronto, como si nada hubiera pasado nunca, no nos volvimos a ver. I miss him too.
3) Marielena de la Maza. A ella la conocí cuando estaba estudiando la licenciatura, en mi clase de Redacción Avanzada. Nos burlábamos de un geek de ingeniería en computación que estaba refeo (estaba en el PSE, el programa de niños ñoños del tec, tabernáculo de los ñoños y los feos, salvo una que otra excepción) al que le decíamos E.T. También nos burlábamos de un marica pusilánime que le tiraba la onda a Marielena. Nunca se me olvidará esta línea: "Hola Marielena, me pareció escuchar que necesitabas un borrador, así que aquí te presto el mío". jajajajajajaj pinche ñoño loser!!! Bueno, a Marielena y a mí nos encantaba la lectura. En el Vips pasaban horas. Pasaban también las angustias, las depresiones, las esperanzas, los amores de ambos que iban y venían. Fumaba mucho. Le encantaba Shakira! jajajaja Por lo mismo, mi gusto por The Cure no le entraba. Pero bueno, en la amistad las personas no tienen por qué ser iguales. La asocio mucho con una rola de Cocteau Twins porque en ese tiempo yo descubrí a la banda y le presté el CD, el cual amó. Me acuerdo de sus novios, sobre todo de Aarón. Me acuerdo que un día por accidente, pasando por el Jardín de las Carreras (un parque al centro de nuestra universidad, que en ese entonces solía ser muy oscuro), la pesqué fajando con el tal Aarón y me saludó entre cachonda y cagada de la risa por la pena. Mis recomendaciones literarias fructificaron en ella. Tengo un libro de un tal Carlos Isla que me regaló en el San Valentín de 1999. Tiene una dedicatoria suya. Me acuerdo cuando fui a dejarla a las Residencias Estudiantiles y subió a su cuarto para traerme el obsequio. Recuerdo su sonrisa sólida y su gesto de satisfacción cuando me lo dio. Me acuerdo, y se me salen las lágrimas. Siento un nudo en la garganta. Con ella, la verdad no me dí cuenta de cuándo ni de cómo se fue.
Ojalá algún día a alguno de estos tres personajes se les ocurra dar un googlazo y den con esta página.
HAPPY ANTI-VALENTINE'S DAY!
Y ahora, cortesía de Marixelle Ortizh, un video musical de los ochentas, con el afamadísimo grupo Timbiriche.

13 insultos:
Gracias por compartir algo tan íntimo y tan entrañable. Me acordé de muchas cosas.
Te quiero mucho, lo sabes, sea o no día de san whatever.
Abrazo fuerte,
E.
gracias a google y los blogs pudo reencontrarme con un amigo que no sabía nada de él desde hacía 10 años.
las personas que conoces corresponden a ciclos vitales, sólo algunas permanecen y se mantienen en el tiempo. c'est la vie. no tenemos tiempo suficiente para profundizar-nos.
el video es TOTAAL! paulina rubio, siempre cantó mal?
me acordé de 'parchís'.
sex and forget it.
un abrazo
Mi estimado herr boigen, tu relato me ha parecido conmovedor... casi me haces llorar... jeje... por alguna razón esos buenos amigos desaparecen de pronto y un día empiezas a extrañarlos... triste... pero qué se le puede hacer. A veces me pongo a pensar en los amigos que ahora tengo y que en un futuro perderé... y entonces trato de pasar más tiempo con ellos, exprimiéndoles el alma ahora que se puede. Un abrazo.
Timbiriche!
Me enfrascaré en una búsqueda-sin-buscar, también.
Hay muchas niñas perdidas en mi pasado que me encantaría que supieran que las extraño.
A ti, te quiero.
Mucho.
No pierdas mi teléfono nunca =)
Boigencillo:
Anoche, en medio de mi insomnio que no tenía connotaciones angustiosas de pagar deudas y de saber que la casera esta más amenazante, lei tu texto. Tu bien sabes (creo?) que yo vivo mucho en el pasado y quizá por ello no disfruto el presente y tengo incertidumbre en el futuro. Mi primer pareja (cuando yo tenia 23), Mauricio, decía una frase que siempre retumba en mi cabeza: "Hay gente que sólo pasa por tu vida". En su caso, fuimos tan intensos, que despues de nuestra separación nos volvimos a encontrar 3 años después como los mejores amigos del mundo. Y... hace 3 años no se nada de él. Hay gente, sobre todo en nuestra infancia y en nuestra adolescencia que nos marca de forma innegable, creo que todos tenemos historias. Yo te comparto la página de la reunión de los XX años de haber salido de la prepa :S
http://homepage.mac.com/ovidio.botella/PhotoAlbum3.html
Y el haber asistido a aquella reunión, y echarle una rascada a mi pasado, comprendo que hay gente que la vida te la pone en frente para que comparta ese "pedazo" de vida contigo... quizá después las cosas sean distintas.
Checa mi bló... es una historia similar. De un chavo de quien me enamore y que encontré por la web totalmente cambiado a la imagen con la cual yo sentía latidos en el corazón.
Tienes un corazonzote, y por eso y otras cosas se le quiere a chingos.
Curiosamente, llego justo ahora de reunirme por el cumpleaños de un amigo que tengo desde que tenía seis años. Por alguna razón, amontono a los amigos en mi vida y, o no los dejo ir, o no se van. La verdad, me sorprendió mucho ver tu post justo ahora, porque recién hablaba con cinco de ellos de eso mismo.
Ellos me han visto crecer, cambiar de personalidad y han observado asombrados mis transformaciones, sobre todo cuando se refiere a la sexualidad. No me deja de sorprender que sigan ahí.
A veces, siento que acabo de vivir un repentino flashforward de una película cagante de Hallmark. Primera escena: Martín jugando en el colegio. Segunda escena: Martín fumando y poniéndose hasta la madre en algún bar, con la misma gente.
Saludos, espero que estés muy bien.
Todo es eventual... A mi eso me ha pasado mucho con el paso de los años, donde la gente me harto o les harto de la gente, dejamos de vernos y se termina la amistad. Obviamente uno llega a ver a la gente con el paso de los años aunque rara vez llega a ser lo mismo, comentando lo que dice Muchi, yo diria que es mas poca la gente que se queda en la vida de uno que la que pasa, o al menos asi es mi caso... creo que es porque prefiero tener 3 amigos de los que no dude en lo absoluto a mil "holas y adios".
http://www.youtube.com/watch?v=tN1qdrrQZtw&eurl
Así como se esfuman, vuelven. Por cualquier cosa, ya verás.
TvO, no manches... precisamente de eso estaba hablando el otro día con mi novia. Extraño esa programación; yo nunca fui telenovelero.
Saludos, no se achicopale.
JRC
But I still keep all of you as my friends, and I hope it's the same always ;)
Oye, beach mover:
No seas gacho, consíguete un video en your tube de tvO, de veras, que las edecanes se veían bien pirujas...sobre todo por el outfit de "vaqueritas de Dallas", región cuatro.
Me gustó tu blogg, mucho gusto.
quiubo paty, pues voy a buscar un video de las TvO putas! jajajajaj
gracias por la sugerencia, y tmb por la visita, bienvenida ;)
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