Ya sé, ya sé que cuando comenzó este año dije "ahora sí voy a actualizar el blog tan seguido como lo hacía antes"
no sé dónde me quedó la inspiración
y a veces pienso que nadie va a entender las cosas de las que ahora hablo....es decir, no precisament "entenderlas", si no, "comprenderlas" o, más bien, temo que las encouentren aburridas....
Estaba pensando que quizás podría platicarles cosas pequeñas y pendejas que para la gente de acá parecen normales pero para mí no lo eran. Bueno, ahora ya lo son....
Me parece increíble que me haya acostumbrado por fin a que Bonn sea un lugar callado y tranquilo, a que no es una ciudad histérica, ruidosa y estresante como Monterrey... Cuando llegué pensé que no lo iba a sobrevivir porque no soportaba ese silencio profundo y pesado que ahora me parece perfectamente normal. Ahora agradezco que solo necesito 6 minutos en bicicleta para llegar a mi trabajo. Y no 30 minutos en coche + estrés de tráfico + estrés de buscar estacionamiento como en Monterrey.
Las conversaciones de niñas fresas pendejas sampetrinas han quedado tan alejadas en mi cabeza que a veces no me acuerdo que su existencia y quiero pensar que de hecho NO existen.
Me subo a la bicicleta con mi casco y la mochila a la espalda, me bajo en el súper a comprar lo que se necesita (entre ellos Marzipankuchen! o pan de mazapán!) y así con todo y casco paso por la caja... Y no sé si hago el ridículo o no porque hay muchos ciclistas como yo y también la gente ignora (o parece ignorar) absolutamente todo. Como traigo el pelo recorto, ni me despeino con el casco que me compré en oferta ^^
En esas ventajas pensaba el otro día, en el Castillo de Poppelsdorf, escuchando unas conferencias sobre Humboldt de boca de un académico aburrido de la Universidad de Potsdam y de un loco colérico de la Uni de Colonia. Por la ventana, las extrañas plantas del jardín botánico de la Universidad se lucían en escasos rayos de Sol y repentinas ráfagas de viento.

no sé dónde me quedó la inspiración
y a veces pienso que nadie va a entender las cosas de las que ahora hablo....es decir, no precisament "entenderlas", si no, "comprenderlas" o, más bien, temo que las encouentren aburridas....
Estaba pensando que quizás podría platicarles cosas pequeñas y pendejas que para la gente de acá parecen normales pero para mí no lo eran. Bueno, ahora ya lo son....
Me parece increíble que me haya acostumbrado por fin a que Bonn sea un lugar callado y tranquilo, a que no es una ciudad histérica, ruidosa y estresante como Monterrey... Cuando llegué pensé que no lo iba a sobrevivir porque no soportaba ese silencio profundo y pesado que ahora me parece perfectamente normal. Ahora agradezco que solo necesito 6 minutos en bicicleta para llegar a mi trabajo. Y no 30 minutos en coche + estrés de tráfico + estrés de buscar estacionamiento como en Monterrey.
Las conversaciones de niñas fresas pendejas sampetrinas han quedado tan alejadas en mi cabeza que a veces no me acuerdo que su existencia y quiero pensar que de hecho NO existen.
Me subo a la bicicleta con mi casco y la mochila a la espalda, me bajo en el súper a comprar lo que se necesita (entre ellos Marzipankuchen! o pan de mazapán!) y así con todo y casco paso por la caja... Y no sé si hago el ridículo o no porque hay muchos ciclistas como yo y también la gente ignora (o parece ignorar) absolutamente todo. Como traigo el pelo recorto, ni me despeino con el casco que me compré en oferta ^^
En esas ventajas pensaba el otro día, en el Castillo de Poppelsdorf, escuchando unas conferencias sobre Humboldt de boca de un académico aburrido de la Universidad de Potsdam y de un loco colérico de la Uni de Colonia. Por la ventana, las extrañas plantas del jardín botánico de la Universidad se lucían en escasos rayos de Sol y repentinas ráfagas de viento.

5 insultos:
Darwin was right
That's all I have to say
:-(
Ya hasta se te ha de haber olvidado cómo bailar cumbias.
Norvek: convence a los fanáticos gringos, por favor jajaja
Gloria: nunca las supe bailar, tesoro!!
Querido padre:
no te olvides de mi.
Te quiero.
me encanta el post
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