Ayer por la mañana aterricé en el aeropuerto de Düsseldorf, aprox. a las 7:10 a.m. tiempo de Alemania. No quiero decirles lo mucho que batallé para no quedarme dormido durante el día. Mi corazón estuvo todo el día partido entre dos sentimientos encontrados: la nostalgia por la patria y el amor de reencontrarse con el segundo hogar. Afligido un poco por el recuerdo de mis amigos, mis padres y la intensa vida de México, recorrí con mucha alegría el centro de mi ciudad, hice las compras en el mercado, tomé algunas fotos de mi barrio con mi nueva cámara, hablé por teléfono con unos amigos y hasta fui al correo a poner un par de postales :O
Vaya lío.
Vaya lío.

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