martes, septiembre 22, 2009

Monterrey en fragmentos

Ni mencionar el termómetro. El sonido del freno de los camiones de la ruta 42. El lujo y el glamour de una recepción en un hotel de diseñador. El graffitti a través de la Boquilla. El aire húmedo de septiembre. La lluvia que no te deja salir de la taquería. El sabor de los tacos piratas. La deliciosa soledad nocturna de las calles del centro. La lejanía enternecedora del Cerro del Topo Chico. El café en Starbucks y el aroma de decenas de perfumes. 90 kilómetros por hora sobre Ave. Manuel Barragán. Mis amigos muy jóvenes, y mis amigos muy viejos. Las ofertas de regreso a clases de Hemsa. Las mujeres tomando el fresco en las banquetas de San Nicolás. Las calles inundadas por la intensa lluvia de septiembre. Las voces y la música de un Karaoke a lo lejos. La memoria del terrorífico calor de agosto. Las máscaras de luchador en Plaza Morelos, los puestos de hot dogs. Los hippies que venden cositas sobre Galeana. Las decenas de tiendas de telas sobre Padre Mier. Un paseo en el metro o en el camión de ruta. El tráfico de Gonzalitos. Las casonas de la Vista Hermosa. Las tiendas de ropa barata sobre Juárez. El color intenso del Mercado Juárez. Los puestos de brujería, el restaurante de cabrito. El olor de la carne asada. Hojas de la sección de deportes regadas por las calles un sábado después del futbol. Las lejanísimas colonias en San Nicolás, Apodaca, Santa Catarina y Guadalupe. La banca de Fundidora donde te conocí. El Carl's Jr. a donde fuimos a cenar la primera vez. El Sierra Madre donde no parábamos de sonreírnos. En tu cama tirados escuchando Air. El rumor de la noche.




3 insultos:

Sonya dijo...

I miss Monterrey too!!!

Sonya dijo...

Tesoro o te awites, hay tiempo para todo, hasta para no estar por Monterrey un tiempo!
Have a nice day!

herr Boigen dijo...

Sonya, ya no extraño tanto :)