Miércoles 16 de septiembre por la noche o jueves 17 de septiembre por la madrugada. Una de mis cosas favoritas de esta ciudad es el Seven Eleven porque sufro una adicción grave a la coca cola light, de manera que si en el refri de la casa se acaban, puedo caminar hasta la susodicha tienda y comprar una botella. Hoy cené con limonada, necesito mi dosis. Mi cuerpo necesita dormir, pero antes de eso necesita coca cola light. En el Seven me doy cuenta del detalle de que es la 1:14 a.m. y de que hay poca gente, salvo unos sujetos que se dicen pendejadas de nextel a nextel en una camioneta blanca estacionada afuera. Miro a los chicos empleados ahí, entre el fin de la pubertad y el inicio de sus 20s. Uno acomoda sándwiches de pan integral, el otro lleva un inventario, concentradísimo. Cruzo la tienda, tomo mi coca light, pienso en la cantidad de viejas caprichosas de barrio que hacen lo mismo que yo. Vuelvo a mirar a los chicos, concentrados en su chamba. Me acordé que una época en la que pasaba hambres pensaba muy seriamente en solicitar un empleo en el Distribuidores Chapa y portar el uniforme y estar trabajando en algún recóndito Seven, de los millones del área metropolitana. Es un trabajo arriesgado porque están a merced de miles de ladrones, hijosdeputa, ñoras liosas y sicarios. Hace unos meses me conmovió mucho una nota periodística en donde relataban como tras una ejecución, los sicarios se echaron también a un empleado de un Seven que por casualidad estaba saliendo del cuarto frío y corrió para esconderse; al verlo huir, los sicarios lo confundieron y le volaron los sesos. Tenía 22 años. Sentí feo al leer aquello. Siento feo al recordarlo. El cajero me dice "Buenos días". Miro rapidín las revistas. Ahora sí tras beber mi coca con hielos me voy a jetear.
jueves, septiembre 17, 2009
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5 insultos:
El seven ha sido partícipe y testigo de muchas anécdotas mías. Y como ex-empleado de uno te puedo decir que, efectivamente, no es un trabajo tranquilo... en el buen y mal sentido de la palabra.
Desde:
- Un wey cachondo y cocainómano que compraba pornos a las 4 A.M. y luego me pedía el baño
- Una panda de fresas pipopes pendejos que hacían su escala de comida post-Alebrije o post-BarRio, tiraban insultos y burlas a diestra y siniestra de cuan gato y naco era fulanito o sutanito naco que no lo dejaron entrar al susodicho antro, para luego hablarme con una amabilidad hipocrísima
- Una camionetas que se brincó la banqueta para quedar de adorno a mitad de tienda. El conductor venía ahogadísimo
- Una ñora loca que me la hizo de pedo por un ticket de hacía 2 años y que supuestamente jamás le reembolsaron un depósito de envases
- Un viejillo agradable que siempre se llevaba una fruta y un yoghurt, y que cuando les subieron de precio y decidí cobrarle lo mismo que había pagado siempre ("total, pinches Chapa son millonarios, que les ha de importar un par de pesos menos" pensé), me la hizo de pedo la jefa de tiendas de zona.
- Una colombiana negra naca que me hizo un escándalo sólo por decirle que una garrafa de 2 galones de agua costaba tal precio. "TANTO DINERO POR E'TE CHI'TECITO? TU TA' LOCO SI CREE' QUE TE VOA PAGA'". "Si no quiere no lo compre, nadie la está obligando" dije muy ácida y mamonamente. Se cagó y se fue... Yo nomás murmuré: "Si no le gusta pues que se regrese a su país pinche vieja loca"
- Una francesa que llegó toda asustada y no hablaba ni jota de español. Ya te imaginarás las miradas extrañadas de los demás presentes cuando yo (muy presuntuosamente, lo acepto) hice gala de mi franchute recién aprendido en la Alianza
Y así uuuy miles de anécdotas.. la verdad es que esas memorias las aprecio mucho.
cute memories, norvek, gracias por compartir!
Si trabajar en tiendas o seven te marca de historias... yo trabajo en una y precisamente ayer fue un drogo que andaba en las nubes, tratando de esconderse porque, una bola de esquineros venían por él.
Lo más divertido de todo son los señores borrachos con sus anecdotas del rancho, sus arrepentimientos o los weyes que se hacen los pedos para ver si te dan miedo (pobres ilusos).
Natz: jajaja qué risa con la gente que se esconde para que no la madreen!!! nunca has tenido viejillas enamoradas??? en la colonia de mis jefes una de las señoras mayores de por acá siempre se iba a cotorrearse a los chavos del seven y con los del sitio de taxis de adjunto y hasta dicen qeu estaba enamorada primero de uno de los empleados del seven y luego de uno de los taxistas! jaja
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